NO
PENSABA DECIRLO
Yo
no pensaba decirlo
ella
tendría quince años
cuando
se fugó conmigo.
Era
de la primavera
del
mes más verde y florido
la
colegiala salía
de
la escuela con sus libros.
Que
la llevara a su casa
fue
el pretexto que me dijo;
pronto
se subió a mi moto
en
ancas y sin estribo.
Por
una larga calleja
camino
abajo nos fuimos,
y
poco a poco del pueblo
dejamos
el caserío.
Pasamos
una ladera
Desde
donde se ve el río,
ella
me dio el primer beso
vi
que temblaba de frío.
Paré
mi cuaco de acero
en
el cruce del camino.
¿Por
dónde te llevo a tu casa?
Le
dije como un cumplido.
Sus
ojos llenos de lumbre
me
vieron con desafío.
Yo
voy a donde tú quieras
me
dijo suave al oído.
Por
un vallado de blancas
flores
de ozote salimos.
El
aroma de la sierra
olía
a pino y encino.
Nos
bajamos de la moto
a
la mitad de un suspiro.
Ella
apagó el celular
y
se bajó su vestido.
Sin
lencería en sus copas
sus
pezones han crecido
y
mis manos de amor tibias
le
acarician y le hacen nido.
Me
quité la chaparrera
y
la chamarra de lino;
la
acosté en su desnudez
en
su paz y en su delirio.
Jamás
habrá otra belleza
que
el cielo raso haya visto.
Jamás
otro atardecer
lucirá
con ese brillo.
La
besé lento pensando
en
un amor primerizo
pero
la potra de fuego
se
desbocó en mi cariño.
Entonces
saltó la bestia
y
brotaron los instintos,
no
fue ella ni fui yo, solo
fuimos
dos nos quisimos.
Ella
me dijo palabras
que
nunca tendrán olvido
por
el honor de la dama
esas,
esas no las digo
Me
juró un amor eterno
con
un acento fingido.
no
quería ir ya a la escuela,
ella
buscaba marido.
No
quise decirle nada
ni
crearle compromiso
su
cuerpo sucio de besos
ya
conocía el camino
Fui
muy prudente con ella
le
di un billete rojizo,
te
compras “una recarga”
no
puedo ser tu marido.
Besé
sus ojos de niña
y
alcé del suelo mi abrigo.
Ella
se sacudió el pelo
y
tomó el premio ofrecido.
Yo
no quería decirlo
pero
tendría quince años
cuando
se fugó conmigo.
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