miércoles, 19 de agosto de 2015

NO PENSABA DECIRLO

NO PENSABA DECIRLO



Yo no pensaba decirlo
ella tendría quince años
cuando se fugó conmigo.

Era de la primavera
del mes más verde y florido
la colegiala salía
de la escuela con sus libros.

Que la llevara a su casa
fue el pretexto que me dijo;
pronto se subió a mi moto
en ancas y sin estribo.

Por una larga calleja
camino abajo nos fuimos,
y poco a poco del pueblo
dejamos el caserío.

Pasamos una ladera
Desde donde se ve el río,
ella me dio el primer beso
vi que temblaba de frío.

Paré mi cuaco de acero
en el cruce del camino.
¿Por dónde te llevo a tu casa?
Le dije como un cumplido.

Sus ojos llenos de lumbre
me vieron con desafío.
Yo voy a donde tú quieras
me dijo suave al oído.

Por un vallado de blancas
flores de ozote salimos.
El aroma de la sierra
olía a pino y encino.

Nos bajamos de la moto
a la mitad de un suspiro.
Ella apagó el celular
y se bajó su vestido.

Sin lencería en sus copas
sus pezones han crecido
y mis manos de amor tibias
le acarician y le hacen nido.

Me quité la chaparrera
y la chamarra de lino;
la acosté en su desnudez
en su paz y en su delirio.

Jamás habrá otra belleza
que el cielo raso haya visto.
Jamás otro atardecer
lucirá con ese brillo.

La besé lento pensando
en un amor primerizo
pero la potra de fuego
se desbocó en mi cariño.

Entonces saltó la bestia
y brotaron los instintos,
no fue ella ni fui yo, solo
fuimos dos nos quisimos.

Ella me dijo palabras
que nunca tendrán olvido
por el honor de la dama
esas, esas no las digo

Me juró un amor eterno
con un acento fingido.
no quería ir ya a la escuela,
ella buscaba marido.


No quise decirle nada
ni crearle compromiso
su cuerpo sucio de besos
ya conocía el camino

Fui muy prudente con ella
le di un billete rojizo,
te compras “una recarga”
no puedo ser tu marido.

Besé sus ojos de niña
y alcé del suelo mi abrigo.
Ella se sacudió el pelo
y tomó el premio ofrecido.

Yo no quería decirlo
pero tendría quince años

cuando se fugó conmigo.